Faltan 0 días para votar por Rubén Torrado al Concejo de Bogotá marcando Cambio Radical-MIRA y el número 6.

logo-ruben-torrado

Una agenda entre la Casa de Nariño y el Palacio Liévano: la recomendación del concejal Rubén Torrado

Para Bogotá, la llegada del nuevo Gobierno el próximo 7 de agosto de 2026, es una oportunidad para avanzar en una agenda conjunta Bogotá-Nación entre 2026-2030. Para nadie es un secreto, que la capital, es el principal motor económico del país, que produce cerca de la cuarta parte de la riqueza nacional, aportando alrededor del 25% del PIB del país, y que es el punto de encuentro de millones de personas que llegan desde todas las regiones de Colombia en busca de una mejor vida.

Lo que ocurre en Bogotá en materia empresarial, de empleo, de inversión, de competitividad, repercute no solo en la vida de todos los bogotanos, sino en todo el país. Y es por ello, que el nuevo presidente y su equipo de trabajo jugarán un papel vital en todos los sectores y proyectos de la Alcaldía Mayor, pues la mayoría de ellos, dependen en gran medida de su concurrencia, bien sea a través de la financiación, cofinanciación o simplemente, del respaldo institucional de la Nación. Demos una mirada rápida.

En movilidad e infraestructura, el próximo gobierno será clave para la continuidad de los proyectos en Bogotá y la región. Entre ellos, la Primera y la Segunda Línea del Metro; el Regiotram de Occidente y del Norte; el corredor férreo Bogotá- Facatativá; la ampliación y modernización de la red de TransMilenio; la ampliación de los accesos regionales a Bogotá, entre otros.

En seguridad y justicia: la seguridad en Bogotá, no depende exclusivamente de la Alcaldía Mayor, pues es el Gobierno nacional, el que define parte de las capacidades institucionales, operativas y presupuestales para luchar contra el crimen. La ciudad requiere la construcción de la nueva infraestructura carcelaria y penitenciaria; el fortalecimiento tecnológico en materia de ciberseguridad; la ampliación de los sistemas de video vigilancia e inteligencia artificial; el fortalecimiento del pie de fuerza de la Policía Metropolitana, de la Policía Judicial y de la Fiscalía; la modernización de los sistemas de investigación criminal; el fortalecimiento de la justicia en las diferentes localidades; el aumento de la protección a los líderes sociales, entre muchas otras demandas.

En educación: los bogotanos necesitan el mejoramiento de la infraestructura educativa a través de la modernización y construcción de nuevos colegios e equipamientos educativos; el fortalecimiento de la Universidad Distrital; la ampliación de la cobertura de la educación pública; la consolidación de los programas de acceso a la educación superior mediante matrícula cero, becas, créditos y subsidios; la articulación de programas entre la educación media y superior para responder a las necesidades del mercado laboral; el fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica; la creación de nuevos centros de innovación y formación digital, etc.

En vivienda y desarrollo urbano: la capital necesitará al Gobierno nacional para mantener y ampliar los programas de vivienda de interés social y prioritario. Se requieren subsidios nacionales que complementen los distritales; proyectos de vivienda para población vulnerable; viviendas para jóvenes; desarrollo de proyectos alrededor de las estaciones de transporte masivo; fortalecimiento del espacio público; desarrollo de proyectos de renovación urbana; legalización urbanística de asentamientos y proyectos de desarrollo regional e integración con los municipios vecinos, por nombrar algunos.

En servicios públicos y ambiente: Bogotá se enfrenta a importantes retos ambientales y requiere recursos para: la descontaminación del río Bogotá, la culminación y operación de la PTAR Canoas; la ampliación y modernización de la PTAR Salitre; la recuperación de los humedales; la protección de la estructura ecológica principal; la restauración de los Cerros Orientales; los proyectos de adaptación al cambio climático y de economía circular; la ampliación de la infraestructura de reciclaje y aprovechamiento de residuos, entre otros. Así mismo, Bogotá deberá proteger el futuro del agua y deberá cuidar sus fuentes hídricas, embalses y sistemas de gestión.

En salud: las políticas y recursos de la Nación garantizan la financiación del sistema de salud de Bogotá, puesto que todas las decisiones nacionales afectan la sostenibilidad financiera, la capacidad de respuesta hospitalaria y la atención de miles de bogotanos. Se requiere entonces, el fortalecimiento de los hospitales y de la red pública de salud; la ampliación de la atención primaria; la financiación de programas de salud mental; la construcción de nueva infraestructura para atención de alta complejidad; la atención a la población migrante, entre otras muchas necesidades.

La lista de proyectos capitalinos que necesitan de la coordinación, el respaldo y la cofinanciación del nuevo Gobierno nacional sería interminable, los que describí son solo algunos, en los diferentes sectores. Por ello, insisto en que el nuevo presidente Abelardo de la Espriella tendrá una responsabilidad enorme en el destino de Bogotá.

La ciudad espera del Gobierno entrante, que sea un aliado estratégico, que sus actuaciones estén soportadas en la cooperación, en el diálogo, en el crecimiento mutuo y en el respeto de los compromisos financieros, para lograr una verdadera transformación de la capital durante los próximos años. Buena parte de los proyectos estratégicos que se ya se adelantan o se adelantarán, transformarán la movilidad, la seguridad, la educación, la vivienda, la salud, el medio ambiente…, de miles de bogotanos, pero también de miles de colombianos, que consideran a Bogotá como su hogar. De ahí la importancia, el nuevo presidente administrará decenas de billones de pesos, comprometidos en los proyectos de Bogotá y la región.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *